Normalmente cuando escuchas a un científico hablar acerca de un estudio, generalmente lo hacen a través del método científico y empleando la investigación cuantitativa.
Sin embargo cuando se trata de personas, de etnias, de grupos sociales, estamos hablando ya de una investigación cualitativa.
La diferencia entre estas dos está en la distancia. Puedes estar empáticamente relacionado con lo que estás estudiando o procurar ser lo más objetivo posible.
El error proviene de subestimar tanto un proceso como el otro, y el uso de la técnica empleada ayuda a solucionar, en cierta medida, dicho inconveniente.
En el momento en que un investigador entra en el área humana, el estudio de la persona o de una serie de aspectos de esa persona, se adentra en su mundo. Se hace muy necesaria la capacidad empática para poder comprender el pensamiento ajeno. Pero también se hace muy útil el proceso de distanciamiento, para no alejarse de una objetividad aceptable.
Aún así, un médico por muy objetivo que espere ser, cuando se trata de operar tiene que intervenir y en esa intervención no deja de ser un investigador de campo. Por ejemplo, se han dado intervenciones en las que el profesional ha visto algo y ha dejado de operar para no causar más daño. Esto quiere decir que nunca una persona es totalmente objetiva ni totalmente subjetiva.
Por ello a la hora de prevenir, diagnosticar e intervenir hay que saber guardar las distancias y también sacrificarse para acercarse a veces hasta puntos que nos hacen obtener información importante acerca de la persona que deseas ayudar a crecer, para que mejore en lo que está aprendiendo. Sea lo que sea.
El poder controlar la distancia, el alejarse o acercarse hacen del investigador-interventor una persona mucho más efectiva. En el ámbito educativo es muy práctico este procedimiento aunque conlleva trabajo y paciencia. En otros ámbitos habría que analizar los distintos caminos y procedimientos a seguir.
Así que, guardemos las distancias.
D.M.
"En mi blog podrás observar temas de actualidad, noticias y artículos de revistas, libros, televisión, música, etc, desde un punto de vista holístico. Tener en cuenta los factores adecuados permitirá llegar a conclusiones adecuadas. Resulta interesante en la observación". David Monclova
viernes, 10 de febrero de 2012
miércoles, 8 de febrero de 2012
El detalle del artista
La inducción además de ser un instrumento científico, también es arte. ¿Por qué digo esto? Porque el arte expresa, induce y desea que el observador reciba la esencia de lo que se ha hecho.
Toda obra expresa algo que está en la persona, puede ser algo identificativo o no. Puedes pintar una obra de arte con aquello que más odias o que más te disgusta, o símplemente dedicarte a dar brochazos aparentemente sin sentido y en esas pinceladas siempre habrá algún detalle interesante.
Todos los artistas tienen una firma, algo que los diferencia de los demás. No me refiero a cuando terminan el cuadro y lo firman, me refiero a su manera de hacer.
Cuan importante es el detalle, tanto en la vida del artista como en la del que observa. El mago emplea el truco de la distracción, conoce los entresijos que el cerebro a simple vista no puede procesar y se sirve de ellos para engañar. Para interpretar una obra magistral, el truco.
Al igual que el mago dedica tiempo a preparar sus trucos, al igual que el artista emplea tiempo en realizar sus obras, sean pinturas, canciones, poesías, etc. De esa misma manera el conocimiento se puede pintar en el cuadro de la mente.
Construir conocimiento a partir de la materia prima de la información es muy útil. Sin embargo, observar es totalmente igual de útil y en ocasiones más.
Cuando yo observo, substraigo de algo sus sustancia (de manera abstracta claro) y obtengo a cambio de dicha observación, una observación que al almacenarla se convierte en información.
Ahora bien, la información se almacena y si se hace con cuidado se relaciona con más información hasta formar un conocimiento de algo.
Un ejemplo claro: el sistema solar. Observo el sistema solar, observo a Plutón, luego me fijo si tiene lunas o no. Después los demás planetas (aunque Plutón ahora no se considera un planeta) y sus lunas. Hasta llegar al Sol.
Bien tengo toda la información: rotación, traslación, distancias, órbitas y demás. Ahora solamente tengo que cuidadosamente ordenarlas y construyo el conocimiento particular de cada planeta, y en conjunto del sistema solar.
He comprobado hoy con un alumno esta técnica y funciona.
Un saludo cordial.
D.M.
Toda obra expresa algo que está en la persona, puede ser algo identificativo o no. Puedes pintar una obra de arte con aquello que más odias o que más te disgusta, o símplemente dedicarte a dar brochazos aparentemente sin sentido y en esas pinceladas siempre habrá algún detalle interesante.
Todos los artistas tienen una firma, algo que los diferencia de los demás. No me refiero a cuando terminan el cuadro y lo firman, me refiero a su manera de hacer.
Cuan importante es el detalle, tanto en la vida del artista como en la del que observa. El mago emplea el truco de la distracción, conoce los entresijos que el cerebro a simple vista no puede procesar y se sirve de ellos para engañar. Para interpretar una obra magistral, el truco.
Al igual que el mago dedica tiempo a preparar sus trucos, al igual que el artista emplea tiempo en realizar sus obras, sean pinturas, canciones, poesías, etc. De esa misma manera el conocimiento se puede pintar en el cuadro de la mente.
Construir conocimiento a partir de la materia prima de la información es muy útil. Sin embargo, observar es totalmente igual de útil y en ocasiones más.
Cuando yo observo, substraigo de algo sus sustancia (de manera abstracta claro) y obtengo a cambio de dicha observación, una observación que al almacenarla se convierte en información.
Ahora bien, la información se almacena y si se hace con cuidado se relaciona con más información hasta formar un conocimiento de algo.
Un ejemplo claro: el sistema solar. Observo el sistema solar, observo a Plutón, luego me fijo si tiene lunas o no. Después los demás planetas (aunque Plutón ahora no se considera un planeta) y sus lunas. Hasta llegar al Sol.
Bien tengo toda la información: rotación, traslación, distancias, órbitas y demás. Ahora solamente tengo que cuidadosamente ordenarlas y construyo el conocimiento particular de cada planeta, y en conjunto del sistema solar.
He comprobado hoy con un alumno esta técnica y funciona.
Un saludo cordial.
D.M.
lunes, 6 de febrero de 2012
La introspección
Cuando una persona quiere aprender, quiere conocer algo nuevo, desea experimentar una nueva sensación, seguramente recurra a experiencias que eleven su adrenalina o que generen cierto sentimiento de emergencia. Por otra lado otras personas deciden tomar baños relajantes, irse a un spa o retozar en las praderas en primavera.
Este tipo de cosas no están mal, pero al igual que ocurre con muchas otras nos sugieren proyección de aspectos internos.
Cuando una persona desea conocer algo nuevo, lo que hace es intentar ver aquello que le produce cierto cambio, cierta modificación de lo que entiende o comprende como rutinario, normal. De hecho, generalmente la gente habla de "romper con la rutina", sin embargo nadie (y si los hay son muy pocos) decide mirar dentro de sí mismo.
Cuando hablo de instrospección no estoy hablando de un proceso instantáneo que se pueda hacer en un breve y corto período de tiempo. Me estoy refiriendo a un proceso que lleva a una reflexión profunda acerca de sí mismo, que no tiene porque ser aburrida.
De hecho aunque la concentración es algo que necesitamos, también necesitamos estímulos que produzcan tal reacción. De la misma manera que cuando buscamos esos estímulos en actividades que aumenten nuestra adrenalina.
¿Qué ventajas tiene llevar a cabo un proceso de instrospección? Una de ellas es precisamente el aprendizaje. El conocerse mejor es muy importante para descubrir aquello que es nuevo y aquello que no.
Nuestro cerebro discrimina entre lo conocido y lo desconocido constantemente. A todo tiene que darle sentido. Pero, ¿y si hubiese algo que no tiene sentido en sí mismo?, es más, ¿y si no hubiese manera de darle un sentido? El cerebro claramente cambiaría de pensamiento hacia otro donde el asunto tuviese sentido. Y es por esto mismo que la instrospección es buena.
Hemos hablado antes de imaginar cosas, tanto si son reales, como si no, para conseguir cambiar la realidad, resolver un problema, etc. Pero ahora no hablamos de imaginar, hablamos de un tipo de observación no externa sino interna. De no mirar un cuadro, un paisaje fuera de nosotros. Y sí de mirarnos a nosotros mismos.
Si quieres ejercitar la introspección haz que otros (personas de confianza) te contesten a la pregunta de ¿cómo me ves? Esta pregunta varía si se hace a una persona que a penas te conoce, porque te valorará en función del contexto la situación (tanto los suyos como los tuyos, y en el encuentro inicial), pero será una respuesta (si no llama a vergüenza) sincera.
Las personas que conocen ven más cosas, pero tienen desdibujada la primera impresión que tienes porque ellos la tuvieron cuando te conocieron.
La familia es uno de los grupos más difíciles a los que puedes recurrir, porque aunque te conocen en tu casa desde siempre, no son capaces de ver la imagen que transmites y sí es cierto que saben de ti cosas que los demás no saben. Es bueno preguntarles sobretodo por esto último.
Finalmente "la introspección" sirve para mejorar uno mismo. Para salir después y ver lo que es realmente nuevo para mí y lo que no, lo que me puede aportar algo constructivo.
Una actividad como el esquí me reportará muchos beneficios, sin duda, pero un camino dentro de mí mismo me ayudará a ver lo que debo corregir y de lo que tengo de bueno para mantenerlo, a ser posible mejorarlo. Una cosa se puede hacer sin quitar la otra.
Espero sea de utilidad a los lectores.
D.M.
viernes, 3 de febrero de 2012
Contar un cuento
Generalmente las personas que han oído hablar de la "Brain Storming", "la lluvia de ideas" o "el torbellino de ideas" no saben emplear correctamente esta técnica. Porque no todas las ideas que salen son válidas. Nuestra mente de manera inconsciente (para la mente consciente) organiza y ordena los conocimientos de manera que manejamos aquello que conocemos y lo que no conocemos lo relacionamos con lo que sí conocemos, desde siempre esto se ha entendido de manera práctica como "prejuicios".
Si veo algo que me parece una tostadora, tiene una palanca que se baja y dos ranuras en la parte superior paralelas y con el tamaño suficiente para que entren dos rebanadas de pan de sandwich pensaré inmediatamente que se trata de una tostadora. Pero ergo error, ergo miro con los ojos de mi mente y no con lo que realmente está delante.
La diferencia entre atender y ver es como la de mojarte en el mar o meterte en el agua para nadar. La capacidad de atención requiere un estado de alerta por parte del cerebro humano. Por lo tanto todo aquello que estimule mi estado de alerta sin elevar mi tensión, tendrá dos beneficios claros. Por una parte seré capaz de observar con más atención y claridad, por otra parte estaré en un estado de tranquilidad.
Aún así nuestro cerebro es una máquina muy perfecta y él solo resuelve muchos problemas sin que nos demos cuenta, ¿cómo lo hace? Evidentemente como lo suele hacer todo, rellenando huecos.
Cuando ves algo piensas que lo ves con tus ojos, pero ¡oh, error! No son tus ojos, es tu mente la que ha elaborado la imagen que ves a través de los datos que recibe el ojo humano. De hecho nuestros ojos son capaces de percibir gamas de luz e intensidad mucho mayores de lo que podemos emplear. Por lo tanto la limitación no está en el órgano de la vista y sí en el cerebro humano. Y si está ahí, por algo es.
De esta manera nunca podremos tener una visión totalmente objetiva de la vida. No podemos ver la vida sin darle un sentido, una razón. Incluso aquellos que dicen falsamente que la vida no tiene sentido, en el fondo de su mente piensan que sí. Porque su genética, el hecho mismo de ser humanos, les dice que hay un sentido para la vida.
Los animales viven por instinto natural. Es lo que permite que coman, crezcan, se reproduzcan y mueran. Esta es la definición de ser vivo.
Hoy trabajando con un alumno empleé una técnica llamada "cuenta cuentos". Así como nuestra mente rellena huecos, cuando estamos aprendiendo ocurre lo mismo. Y a veces hay que educar la mente de la persona para que no aprenda lo que no debe de aprender.
La mejor manera de lograr el objetivo que propongo es la de desaprender para luego aprender. Al contar una historia el alumno deja la realidad y se mente en un mundo de ficción donde solamente juegan los factores que se vayan introduciendo. Se elabora un mapa conceptual lleno de imágenes y se cuenta el cuento. Pero a diferencia del "plano mental" que comenté anteriormente, en este caso no se puede manipular lo que acontece. Solamente el que lo imagina es un mero espectador de lo que ocurre.
Una vez hecho esto, el segundo paso consiste en trabajar la atención. Para ello se distrae al alumno mirando un cuadro, un objeto concreto, o algo que cualquiera pueda describir. Mientras éste realiza esa acción deberá escuchar la narración que se hará en voz alta sin desviarse de su meta.
Si se trabaja bien, los resultados son sorprendentes sin duda. ¡Comprobado está!
Finalmente cuando no se comprende un concepto se emplea la lluvia de ideas, precisamente para descubrir los prejuicios de la persona con respecto a esa idea. Primero eliminamos las ideas preconcebidas y luego introducimos la idea que queremos que aprenda. Esto es un proceso inductivo, pero mucha atención, no es manipulación. Lo sería si el individuo no fuese consciente de lo que se quiere. En este caso el individuo es plenamente consciente de lo que se hace y el objetivo a conseguir.
Esta técnica no la debe emplear cualquier persona, es necesario que quien la emplee controle adecuadamente los factores externos a la propia herramienta de trabajo.
En siguientes post comentaré las maneras en las que se puede aprovechar el proceso inductivo para la tarea educativa y por ende, para cualquier otra materia (en líneas generales).
Un saludo.
D.M.
Si veo algo que me parece una tostadora, tiene una palanca que se baja y dos ranuras en la parte superior paralelas y con el tamaño suficiente para que entren dos rebanadas de pan de sandwich pensaré inmediatamente que se trata de una tostadora. Pero ergo error, ergo miro con los ojos de mi mente y no con lo que realmente está delante.
La diferencia entre atender y ver es como la de mojarte en el mar o meterte en el agua para nadar. La capacidad de atención requiere un estado de alerta por parte del cerebro humano. Por lo tanto todo aquello que estimule mi estado de alerta sin elevar mi tensión, tendrá dos beneficios claros. Por una parte seré capaz de observar con más atención y claridad, por otra parte estaré en un estado de tranquilidad.
Aún así nuestro cerebro es una máquina muy perfecta y él solo resuelve muchos problemas sin que nos demos cuenta, ¿cómo lo hace? Evidentemente como lo suele hacer todo, rellenando huecos.
Cuando ves algo piensas que lo ves con tus ojos, pero ¡oh, error! No son tus ojos, es tu mente la que ha elaborado la imagen que ves a través de los datos que recibe el ojo humano. De hecho nuestros ojos son capaces de percibir gamas de luz e intensidad mucho mayores de lo que podemos emplear. Por lo tanto la limitación no está en el órgano de la vista y sí en el cerebro humano. Y si está ahí, por algo es.
De esta manera nunca podremos tener una visión totalmente objetiva de la vida. No podemos ver la vida sin darle un sentido, una razón. Incluso aquellos que dicen falsamente que la vida no tiene sentido, en el fondo de su mente piensan que sí. Porque su genética, el hecho mismo de ser humanos, les dice que hay un sentido para la vida.
Los animales viven por instinto natural. Es lo que permite que coman, crezcan, se reproduzcan y mueran. Esta es la definición de ser vivo.
Hoy trabajando con un alumno empleé una técnica llamada "cuenta cuentos". Así como nuestra mente rellena huecos, cuando estamos aprendiendo ocurre lo mismo. Y a veces hay que educar la mente de la persona para que no aprenda lo que no debe de aprender.
La mejor manera de lograr el objetivo que propongo es la de desaprender para luego aprender. Al contar una historia el alumno deja la realidad y se mente en un mundo de ficción donde solamente juegan los factores que se vayan introduciendo. Se elabora un mapa conceptual lleno de imágenes y se cuenta el cuento. Pero a diferencia del "plano mental" que comenté anteriormente, en este caso no se puede manipular lo que acontece. Solamente el que lo imagina es un mero espectador de lo que ocurre.
Una vez hecho esto, el segundo paso consiste en trabajar la atención. Para ello se distrae al alumno mirando un cuadro, un objeto concreto, o algo que cualquiera pueda describir. Mientras éste realiza esa acción deberá escuchar la narración que se hará en voz alta sin desviarse de su meta.
Si se trabaja bien, los resultados son sorprendentes sin duda. ¡Comprobado está!
Finalmente cuando no se comprende un concepto se emplea la lluvia de ideas, precisamente para descubrir los prejuicios de la persona con respecto a esa idea. Primero eliminamos las ideas preconcebidas y luego introducimos la idea que queremos que aprenda. Esto es un proceso inductivo, pero mucha atención, no es manipulación. Lo sería si el individuo no fuese consciente de lo que se quiere. En este caso el individuo es plenamente consciente de lo que se hace y el objetivo a conseguir.
Esta técnica no la debe emplear cualquier persona, es necesario que quien la emplee controle adecuadamente los factores externos a la propia herramienta de trabajo.
En siguientes post comentaré las maneras en las que se puede aprovechar el proceso inductivo para la tarea educativa y por ende, para cualquier otra materia (en líneas generales).
Un saludo.
D.M.
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