viernes, 3 de febrero de 2012

Contar un cuento

Generalmente las personas que han oído hablar de la "Brain Storming", "la lluvia de ideas" o "el torbellino de ideas" no saben emplear correctamente esta técnica. Porque no todas las ideas que salen son válidas. Nuestra mente de manera inconsciente (para la mente consciente) organiza y ordena los conocimientos de manera que manejamos aquello que conocemos y lo que no conocemos lo relacionamos con lo que sí conocemos, desde siempre esto se ha entendido de manera práctica como "prejuicios". 


Si veo algo que me parece una tostadora, tiene una palanca que se baja y dos ranuras en la parte superior paralelas y con el tamaño suficiente para que entren dos rebanadas de pan de sandwich pensaré inmediatamente que se trata de una tostadora. Pero ergo error, ergo miro con los ojos de mi mente y no con lo que realmente está delante. 


La diferencia entre atender y ver es como la de mojarte en el mar o meterte en el agua para nadar. La capacidad de atención requiere un estado de alerta por parte del cerebro humano. Por lo tanto todo aquello que estimule mi estado de alerta sin elevar mi tensión, tendrá dos beneficios claros. Por una parte seré capaz de observar con más atención y claridad, por otra parte estaré en un estado de tranquilidad. 


Aún así nuestro cerebro es una máquina muy perfecta y él solo resuelve muchos problemas sin que nos demos cuenta, ¿cómo lo hace? Evidentemente como lo suele hacer todo, rellenando huecos. 


Cuando ves algo piensas que lo ves con tus ojos, pero ¡oh, error! No son tus ojos, es tu mente la que ha elaborado la imagen que ves a través de los datos que recibe el ojo humano. De hecho nuestros ojos son capaces de percibir gamas de luz e intensidad mucho mayores de lo que podemos emplear. Por lo tanto la limitación no está en el órgano de la vista y sí en el cerebro humano. Y si está ahí, por algo es. 


De esta manera nunca podremos tener una visión totalmente objetiva de la vida. No podemos ver la vida sin darle un sentido, una razón. Incluso aquellos que dicen falsamente que la vida no tiene sentido, en el fondo de su mente piensan que sí. Porque su genética, el hecho mismo de ser humanos, les dice que hay un sentido para la vida. 


Los animales viven por instinto natural. Es lo que permite que coman, crezcan, se reproduzcan y mueran. Esta es la definición de ser vivo. 


Hoy trabajando con un alumno empleé una técnica llamada "cuenta cuentos". Así como nuestra mente rellena huecos, cuando estamos aprendiendo ocurre lo mismo. Y a veces hay que educar la mente de la persona para que no aprenda lo que no debe de aprender. 


La mejor manera de lograr el objetivo que propongo es la de desaprender para luego aprender. Al contar una historia el alumno deja la realidad y se mente en un mundo de ficción donde solamente juegan los factores que se vayan introduciendo. Se elabora un mapa conceptual lleno de imágenes y se cuenta el cuento. Pero a diferencia del "plano mental" que comenté anteriormente, en este caso no se puede manipular lo que acontece. Solamente el que lo imagina es un mero espectador de lo que ocurre. 


Una vez hecho esto, el segundo paso consiste en trabajar la atención. Para ello se distrae al alumno mirando un cuadro, un objeto concreto, o algo que cualquiera pueda describir. Mientras éste realiza esa acción deberá escuchar la narración que se hará en voz alta sin desviarse de su meta. 


Si se trabaja bien, los resultados son sorprendentes sin duda. ¡Comprobado está! 


Finalmente cuando no se comprende un concepto se emplea la lluvia de ideas, precisamente para descubrir los prejuicios de la persona con respecto a esa idea. Primero eliminamos las ideas preconcebidas y luego introducimos la idea que queremos que aprenda. Esto es un proceso inductivo, pero mucha atención, no es manipulación. Lo sería si el individuo no fuese consciente de lo que se quiere. En este caso el individuo es plenamente consciente de lo que se hace y el objetivo a conseguir. 


Esta técnica no la debe emplear cualquier persona, es necesario que quien la emplee controle adecuadamente los factores externos a la propia herramienta de trabajo.


En siguientes post comentaré las maneras en las que se puede aprovechar el proceso inductivo para la tarea educativa y por ende, para cualquier otra materia (en líneas generales). 


Un saludo.


D.M.