martes, 3 de marzo de 2015

La genialidad de lo sencillo

A la hora de resolver un problema solemos complicarnos bastante la vida. 

Entonces aparece alguien que consigue ayudarnos (quizá no siempre). 

Y actúa de una manera que solucionamos el problema. 

¿Cuál es esa manera? Actuar de forma sencilla. 

¡Atención! No me refiero a una manera simple. Tiene su historia, el asunto es procurar observar el lugar de donde vienen las dificultades, las barreras que impiden que algo suceda. 

Por ejemplo: estamos preocupados porque el agua cae en la pared, ¿cómo podríamos solucionarlo? 

Pues viendo de donde viene ese agua a través del recorrido que hace pero a la inversa. En vez de mirar hacia donde baja, es hacerlo hacia donde sube. 

Y eso es un acto sencillo.

En educación ocurre lo mismo, que nos complicamos para aprender algo porque no cambiamos la perspectiva. Así que en este caso ¡un punto para la deducción! Un proceso que va de lo general a lo particular. Y que aquí funciona.

Hazlo sencillo, pero cuidado, no simple.

DM